LA JUVENTUD
Recordadme que os cuente qué ocurrió el dos de febrero de 1978. A veces me cuesta recordar cómo era entonces. Tenía solo 20 años y me dedicaba a la costura en un gran taller cerca de la plaza de España. Mis padres gozaban de buena salud, tenía muchos admiradores, aunque ninguno me parecía lo suficientemente bueno. Una mañana me desperté tras haber tenido un sueño de lo más revelador: aún era joven. Soñé que estaba en la playa, en verano, donde siempre íbamos a pasar una semana de vacaciones. Era feliz, sonreía, las cosas me iban bien. Todo era fácil, pues no tenía grandes responsabilidades. En general, se podría decir que estaba llevando una buena vida. Me descubrí radiante, con los reflejos dorados en mi pelo por el sol, la sonrisa inmaculada y la piel fina y tersa, desbordante de energía e intenciones. Entonces, al abrir los ojos esa mañana, comencé a sentir una especie de vacío que no había experimentado antes. Pensé que era joven, pero ¿Estaba aprovechando mi tiempo? ¿Estaba hacien...